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SUPERAR la MUERTE de un PADRE ES un proceso COMPLICADO. Por esto, en Infotanatorio te ofrecemos unas pautas para guiarte ✅

Comprender el proceso que atravesamos a lo largo de el duelo y dar una explicación racional a lo que sentimos puede asistir a saber de qué forma superar la muerte de un padre.

Llega un instante en la vida en el que nos queda clara la iniciativa de muerte. Puede que no antes de los seis años, cuando no lo aceptamos como algo irreversible, pero sí antes de que concluya la niñez.

Pero es a medida que vamos medrando cuando nos convencemos de que es con limite el tiempo que se nos ha dado. Cambia asimismo la relación con la familia, por la que sentimos más apego que en la adolescencia. Cambia la relación padre-hijo porque medra el ingrediente de amistad. Y, en alguna medida, incrementa el miedo a perder a nuestro ser querido.

De qué forma enfrentar la muerte de un padre

El mal va irremisiblemente asociado al duelo. Lo primero que tienes que saber si te cuestiones de qué manera superar la muerte de mi padre, es que absolutamente nadie puede decirte de qué forma vivirlo. Cada persona tiene su proceso, y si bien hay que ver las señales que indican que el duelo se ha difícil, hay que pasarlo.

No es algo que está en tu cabeza y que tienes que superar sencillamente modificando la actitud, no. Es requisito encararlo porque en el duelo se pueden aun presenciar dolores físicos que dan buena cuenta de la intensidad del mismo.

Según Science Line, que se remite a afirmaciones de la psiquiatra Katherine Shear, en los duelos más difíciles puede manifestarse aun el síndrome del corazón roto. La hormona del agobio causa irregularidades en el latido, similar a los de un ataque al corazón.

Sin llegar a esos extremos, el duelo perjudica al cuerpo. El agobio que acompaña en su avance puede debilitar el sistema inmunitario, subir la presión sanguínea y también entorpecer en nuestros patrones alimenticios o de sueño. Eso asimismo ayuda a argumentar por qué duele tanto.

No puedo superar la muerte de mi padre

En el momento en que la muerte de un ser querido está reciente, sentimos que la situación nos supera. Estamos tan mal que observamos irrealizable recobrar la alegría, pero es cuestión de tiempo que la intensidad de las conmuevas vaya remitiendo hasta poder aceptarlo y lograr el estado de tranquilidad.

Los primeros meses, por lo tanto, se experimentarán los mismos síntomas que los de un duelo difícil. No obstante, hay signos que persisten y que nos tienen que poner en alarma: falta de concentración, atención extrema a los recuerdos, melancolia intensa, falta de propósito, incapacidad para gozar de la vida, distanciamiento, etcétera. Para tratarlos, habría que ponerse en manos de un profesional de la Psicología o la Psquiatría.

En todo caso, a partir de nuestra capacitación en acompañamiento en duelos, nuestra vivencia y la consulta de fuentes, te ofrecemos ciertos avisos para enfrentar la situación.

De qué manera superar la muerte de un padre

La muerte de un padre o una madre duelen en especial si la relación ha sido sana. Los padres son comprensivos y empáticos con sus hijos, son congruentes. Nos presentan rigidez y seguridad en vida, nos dan seguridad y apoyo. Se preocupan como absolutamente nadie más lo hace, a salvedad de la madre, por eso cuando se van dejan una sensación de orfandad. Sentimos que absolutamente nadie nos protege como lo hacen papá y mamá.

Fases del duelo por la muerte de un padre

ya volvimos a ver estas etapas en un articulo que te invitamos a revisar, pero insistimos en que conforman solo una guía. Para cada persona el duelo es diferente y puede que no se den todas y cada una las etapas, ni en orden ni con el mismo tiempo de duración.

Etapa de negación

La novedad de la muerte de un padre es tan fuerte que excede, y no se puede amortiguar un golpe de este modo en cuestión de segundos, minutos ni días. La cabeza no lo acepta y, en contestación, escoge aplazar el mal como si tratase de anestesiarse. Pero va a llegar un instante en que se genere el choque con la situación.

Precisas tiempo para aceptar lo que pasa sin frustrarte. Deja los sentimientos fluir y llora cuanto poseas que llevarlo a cabo.

Etapa de furia

La etapa se caracteriza por lo que Therapy Chat define como “una montaña rusa emocional”. La furia, la íra y el resentimiento, fruto de la frustración propia, son las conmuevas más peculiaridades de etapa, además de esto de la impotencia.

En esta etapa, es frecuente estimar encauzar ese enfado hacia algo o alguien y decir cosas sin detallar el filtro preciso que se emplea en niveles más racionales. Es requisito que los sentimientos se mueva, sí, pero hay que esforzarse por no cargar la conciencia a largo período por cosas que no deberíamos haber hecho o dicho.

Te va a ayudar charlar con alguien de tu entera seguridad que no te va a evaluar por lo que vas a decir, comprenderá el contexto y no te coartará, pero tampoco te espoleará. Te va a dar equilibrio. Puede ser alguien que no estuviese tan relacionado/a a tu padre, por ejemplo, un/a amigo/a.

Etapa de negociación

La íra y la furia van a ir remitiendo poco a poco para lograr un estado algo más apacible, en el que la cabeza regresa a buscar la fórmula de no asumir lo que ha pasado. En un caso así, se evade imaginando de qué forma se puede revertir lo que ha pasado, si bien es irreversible.

Si eres fiel, indudablemente recurras a la religión. Asistir a una iglesia a meditar y tener diálogos íntimas con Dios o con el sacerdote es recurrente en estas situaciones, pero los términos en las que se sugieren no son los de la aceptación y la paz mental, sino más bien de ofrecerle la vuelta a la situación. Es una etapa que acostumbra perdurar poco.

Etapa de depresión

Tras una evasión hacia la fantasía, nos volvemos a de bruces con la situación: ha sucedido y es irreversible. Ahora no hay enfado ni negación, solo un mal y un padecimiento que pueden transformarse en apatía, melancolía y bastante cansancio.

Para enfrentar esta etapa, lo destacado es el acompañamiento. No te aísles ni conviertas charlar de tu padre en un tabú: solicita ayuda, expresa tus sentimientos, halla a alguien que te escuche. Si sientes que absolutamente nadie de tu ambiente te entiende, busca un conjunto de apoyo en tu red social (en el hospital, en la iglesia…) o ponte en manos de un/a terapeuta.

Halla una forma de expresarte, sea comentando, escribiendo un períodico, realizando un álbum de recuerdos, etcétera.

Etapa de aceptación

La etapa previo nos transporta al peor estado viable, pero lo bueno es que desde ahí solo se puede ir hacia arriba. De lo contrario, el duelo se va a haber difícil y lo de ponerse en manos de un profesional va a ser obligación.

Lo aconsejable en esta etapa es adherirse a las prácticas para desconectar y reconectar con nuestra vida, de esta manera como poner en el foco en el precaución personal y el de nuestro círculo: dieta sana, ejercicio y reposo.

Por otra parte, tienes que comprender que no se trata de superar la muerte de tu padre, ya que el mal va a acompañar siempre y, en especial, en las datas destacadas. Pero en algún instante dejará de saber tu vida y te dejará proseguir.

¿Y cuando tu padre muere de forma inmediata?

En el momento en que se genera una muerte inmediata, se acostumbra generar un inicial estado de shock emocional. Se habla de una reacción frecuente frente un hecho traumático que resulta tan agotador que la cabeza no puede procesarla apropiadamente, de forma que se inhabilita. Desencajarse, quedarse paralizado/a y con la mirada perdida son síntomas propios de este estado.

Puede que tu padre fuera una de las personas más esenciales de cuantas tienes en el planeta, y su muerte te ha causado un fuerte sentimiento de angustia. Pero los pasos para superar su muerte son los mismos: convencimiento de que cada duelo es único y precisa tiempo para ser gestionado, apoyo social, rutina con hábitos saludables y búsqueda de los cauces correctos para expresar los sentimientos.

Una muerte que se genera en situaciones repentinas, aun violentas, crea tal cantidad de conmuevas profundas y agotadoras que, con continuidad, es preciso recurrir a un/a profesional para estudiar a gestionarlas. Plantéate la terapia sicológica o el coaching especializado para la aceptación y la transición a una novedosa vida sin tu padre, que te deje recolocarlo emotivamente.

¿Y de qué forma superar la muerte de un padre con cáncer?

El duelo tras una extendida patología va a ser diferente al de una muerte inmediata. En ningún caso nos encontramos equiparando el mal de los familiares que pasan un proceso o el otro, que probablemente tenga la misma intensidad. Pero sí se va a dar de una forma más espaciada.

Si has seguido la evolución de la salud de tu padre y el régimen administrado de forma verdadera, poco a poco habrás ido asumiendo la iniciativa de perderle si bien siempre deseamos dejar sitio a la promesa y nos aferremos a la vida.

Es lo que los expertos llaman duelo anticipatorio. Desde la web Psiquiatría comentan que es un criterio definido por CK Aldrich, y que se diferencia del duelo habitual en cinco puntos básicos:

  • Lo experimenta tanto la persona que muere como su ambiente más próximo.
  • Se alarga hasta el instante de la muerte.
  • La intensidad reduce en sitio de acrecentar con el tiempo, al menos, en teoría.
  • La etapa de negación puede ser más intensa que en un duelo habitual.
  • Incluye una etapa de promesa.

Además de esto de los consejos comunes para un duelo habitual, te puede hacer bastante bien ponerte en contacto con familiares de víctimas de la misma patología. Es viable que ya hayas hablado con alguien a lo largo de el régimen, y comunicar testimonios puede ser muy inspirador para continuar adelante.

Está claro que saber de qué manera superar la muerte de un padre transporta su tiempo, y precisas dártelo. Probablemente tu padre fue uno de tus superiores referentes, por eso lo echas tanto de menos, pero ese es el mejor legado que tu ha podido dejar.

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